Con semejante código genético, no se puede esperar menos de Ágatha Ruiz de la Prada. Esta diseñadora nacida en Madrid en 1960 es hija de un famoso arquitecto y de una aristócrata catalana. Estudió en la Escuela de Artes y Técnicas de la Moda de Barcelona.
A los 20 años comenzó a trabajar como ayudante en el estudio madrileño del modisto Pepe Rubio. Un año después, realizó su primer desfile en un centro de diseño de Madrid y participó en un desfile colectivo en el Museo de Arte Contemporáneo. Transcurridos apenas doce meses, abre su primera tienda y expone ¨Trajes Pintados¨.
Desde el comienzo, su trabajo ha sido rupturista. Al respecto sentencia; “Mi diseño es conceptual. Si eliminamos todo lo superfluo llegamos a la conclusión de que la moda ha de ser cómoda: cómoda para el cuerpo y para la mente, cómoda para quien la lleve y la mire, y cómoda de fabricar y destruir”.
Su fertilidad creativa es inmensa: no le bastó con diseñar ropa femenina sino que también volcó su talento para concebir líneas masculinas, infantiles, zapatos, perfumes, relojes, ropa para el hogar, papelería y muebles decorados, vestuario teatral, ropa para muñecas, uniformes, gafas, tapicería, disfraces y hasta etiquetas para botellas de vino. Ha publicado libros propios, diseñado portadas de libros y discos.
Tras un marcado afán por democratizar la moda, creó su propia tienda virtual. Innumerables veces ha dicho que pretende ser asequible y llegar al mayor número posible de personas. He aquí parte de sus creaciones para este año. Como probablemente quedarás con ganas de admirar más de esta artista, visita su página web: www.agatharuizdelaprada.com





















