En una simbiosis perfecta, acompañada por su esposo, Otto Neustald, atendió una aspiración latente: ser empresaria. “Es aquí donde más me estoy moviendo. Estoy probando mi capacidad como emprendedora. Me estoy desarrollando. Siempre con un fin social. Es una prioridad en el desarrollo de mi negocio”.
Comenta que hace poco más de tres años decidió tomar la franquicia de la afamada agencia de modelos Ford SuperModels of the World, dando paso a Ford Models Venezuela. Desde entonces se ocupa de buscar nuevos rostros para el modelaje en el país. La ganadora compite con los otros países franquiciados y opta por alguno de los cinco contratos internacionales.
Con orgullo evidente resalta que en los 3 años al frente de la agencia, ya suman un triunfo internacional. “La venezolana Rachelle Garzón, enviada a concurso el año antes pasado, ganó un contrato de trabajo con Ford”.
Este proyecto le ha permitido implementar su particular visión como empresaria. “Se trata de que en cada espacio de nuestras vidas, tenemos que transmitir una serie de mensajes sobre valores a esta sociedad que está tan descompuesta. Tenemos que desaprender para aprender sobre la base de estos valores”.
Una emotiva expresión vocal se deja colar cuando señala “Desarrollamos un esquema de búsqueda de modelos alineado con esos valores necesarios. En la medida que vamos por cada ciudad seleccionando a las chicas, ofrecemos charlas con especialistas de instituciones aliadas como Senosayuda, Cyzone y su campaña Quiérete, brindamos información sobre anorexia y bulimia, desarrollo del ser, identidad, etc. Estas charlas las reciben antes de presentar el casting, en el espacio de tiempo de espera”.
Apunta que la idea es que las jóvenes no sucumban ante las presiones de esta área. “Por encima de todo están ellas, ese es el mensaje. Es un valor agregado que ha funcionado muy bien en nuestra franquicia. Las chicas se van con una visión integral de lo que es la belleza natural, la belleza saludable”.
Para esta periodista, referencia viva de la elegancia y la sobriedad, el concepto de belleza va mucho más allá de la apariencia exterior. “Belleza para mi es el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Es la armonía.
Es una sonrisa. Es ese ser humano integral que te habla desde la mayor honestidad, desde la solidaridad, desde el respeto, desde el corazón”.
A través de la fluida conversación, asegura que adapta la moda a ella. “Yo no me adapto a la moda. Uso lo que me haga sentir cómoda. Soy clásica. Piezas básicas que sean combinables. Evito los estampados, salvo algunas piezas. Dos veces al año viajo a EEUU pues allí consigo buenos precios y calidad. De esa forma actualizo mi ropero. Mi imagen no compite con la noticia. No distrae. No genera ruido en la comunicación”.
Con un halo de misterio en su voz, comenta que para este tercer año están desarrollando un nuevo modelo del que no puede adelantar mayores detalles. La idea es llevar ese modelo a otros países de la mano de Katie Ford, hija de los fundadores de la agencia.
Refiere que se trata de un proyecto más amplio en el que se podrá difundir una campaña más ambiciosa sobre el tráfico de personas. “Es una realidad aterradora que nosotros no conocemos en profundidad. El negocio del modelaje se presta para hacer “ofertas engañosas” que terminan en esto: secuestro de personas y esclavitud. Por falta de información las aspirantes a modelos caen en esas redes. Queremos hacerle frente. Consolidar esta meta para el 2011”.
Dado el reconocimiento del que goza su agencia, el ánimo de independencia comienza a tomar bríos. “Queremos capitalizar esos logros a través de nuestra organización, con su vida propia, con más autonomía. Estamos en esa transición, procurando la independencia”.
Dentro de su esquema como empresaria, Gladys Rodríguez trae a colación otro proyecto: “Estamos desarrollando un concepto que se llama Bienestar 360. Se trata de una vía para llegar a otros grupos que hacen vida en la sociedad. Asesoramiento a empresas, capacitación, coaching, inteligencia emocional. Con un enfoque distinto, herramientas que te permitan ser mejores humanos”.
Pero no todo es trabajo en el día a día de Gladys Rodríguez. Está casada desde el año 1996 y ya es madre de dos hijos, una niña de 11 años y un niño de 5 años. Está totalmente convencida de que con organización y equilibrio se logran las metas. Señala que para ella es de importancia capital respetar los espacios. “Mi mamá y una de mis hermanas, me apoyan para compensar mi ausencia en esos momentos cumbres de mis hijos. Pero hago todo lo posible por estar en sus momentos más importantes. Me gusta que me vean sonreír”.
Narra con entusiasmo que la amistad es un gran valor en su vida. “Estoy en contacto permanente con mis amigas del colegio. Cultivo las amistades. Estoy pendiente. Es fundamental en la vida. Disfruto compartir un juego de mesa, una rica comida. Si logro tener un yate, lo quiero para pasear con mis amigos. Si tengo un logro económico, lo comparto. “Si no tenemos a familiares y amigos con quien compartir, la prosperidad pierde todo sentido”.
Cuenta que a los 14 años le comenzó a llamar la atención la arquitectura, por influencia de sus hermanas, que se ponían a trabajar en la casa, haciendo sus maquetas. “Yo las ayudaba; pero mi mamá estaba mucho más clara. Ella, desde que yo tenía 9 años de edad, cuando me tocó hablar en mi primera comunión, vio en mí la capacidad para comunicar”.
Con la vena de comunicadora fluyendo enfatiza que deseaba ser realizadora de comerciales. “Me encanta esa área. Ahora estoy reencontrándome con el tema”.
Gladys Rodríguez mira con emoción su pasado por Venevisión, CBS Tele Noticias y por Caracol. Ya acumula doce años de experiencia en Globovisión, once de los cuales ha estado al frente del noticiero estelar.
“Le he planteado al canal la posibilidad de hacer algo diferente a la narración de noticias pero el momento no se ha dado. Ellos consideran que aún debo estar al frente del noticiero. Sin embargo, el año pasado ocurrió algo muy positivo. La inclusión de Román Lozinski como ancla del noticiero. Ya yo estaba agotada del formato de un solo narrador. Les pedí ese cambio. Para mí fue un alivio. Una oxigenación. La estructura se me había hecho muy rutinaria”.
Dentro su visión de cambio contempla soltar el noticiero para dedicarse a hacer un programa de entrevistas. El género de la entrevista la enamora. Actualmente también comparte con los radioescuchas de Kiss FM, de lunes a viernes, entre 5:30 de la tarde y 7:00 de la noche. Gracias a los valores inculcados por sus padres tanto a ella como a sus dos hermanas, asegura que en cada paso que da deja una estela de honestidad, unión, solidaridad, comprensión, respeto y profesionalismo.
Comprometerse con la profesión fue uno de los mensajes más positivos que heredó de su mamá. “Siempre nos decía que lo que hagamos profesionalmente lo hagamos con lo mejor de nosotros”. Como un paradigma del deber ser y, en congruencia con los valores que la caracterizan, confiesa que antes tendía a ser muy perfeccionista; “Entendí que la perfección no existe, que lo que existe es la excelencia”.





